lunes, 13 de febrero de 2017

El Chico De La Motocicleta



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“Acompáñame”




C
osto mucho quedarme dormido aquella mañana, después de una noche intensa, por fin después de tanto tiempo había conocido a Gabriel, quizás para él no era gran cosa, pero para mí fue fenomenal. Sin embargo quede con ganas de besarlo, pero al menos el que me haya llevado a casa para mi significaba mucho, pero no quería seguir pensando en él, al menos por aquella mañana, después habría tiempo de hablar con él y de contarle a alguna amiga lo sucedido. Al final logre conciliar el sueño y me dormí profundamente.
     Cuando desperté aún no había nadie en casa, llamé a mis padres para confirmar si llegarían o no a la hora de almuerzo, así no preparar tanto almuerzo y comer algo más liviano, pero no me contesto ninguno de los dos, me prepare desayuno Light como de costumbre un yogurt una fruta y cereales. Luego limpie la casa que no estaba tan sucia y desordenada ya que el día anterior estuve acostado viendo películas y presentía que se repetiría el cine en su casa por segundo día.
     Subí a la pieza, encendí el LCD y conecte el pendrive me puse a observar los títulos de las películas para ver cual me tentaba a ver primero, tenía dudas entre “La casa del lago y Posdata te amo”, bueno mientras pensaba encendí la laptop para ver quien de mis amigos se había conectado y ver si habían publicado las fotos del día anterior en Facebook. Pero no había nada aun, de pronto miro a las personas conectadas y la imagen del ángel negro o ángel de la muerte como foto de perfil me hizo un guiño, se trataba de Gabriel, no quería saludarle aunque al mismo tiempo tenía ganas de hacerlo desesperadamente. Pero aun sentía vergüenza por lo ocurrido la noche anterior, no es que estuviese malo, más que mal éramos dos personas solteras, sin compromiso, pero fui yo quien se mostró interesado en darle el beso y el me rechazo. Al final no le hable, esperaría a que él lo hiciera, si le había interesado un poco estaba seguro que me hablaría, mientras me puse a ver las fotografías que mis amigas habían subido, paso un rato y dije, mejor le hablo yo, al parecer no me hablará, estuve un par de minutos pensando en si hacerlo o esperar, me arme de valor seleccione a su persona y le escribí Hola, ¿cómo estás?, el me respondió inmediatamente, Hola que tal, por lo cual supe que nos habíamos decidido a escribir al mismo tiempo.
-       yo muy bien gracias, y tu ¿qué tal?
-       Excelente, Gabito del ocho lo pase muy bien anoche contigo y tus amigos.
-       De más loquillo, debe repetirse.
-       Encantado, cuando tú quieras, yo tengo siempre disponibilidad para ti.
-       Ok, está bien para saberlo, mañana entro a clases y no quieroL.
-       Que mala onda, uu.
-       Si, se acabaron las vacaciones.
-       Bueno a mí me queda una semana más, me iré al sur sabes.
-       Mish ¿en serio?
-       Si, con un amigo nos vamos a su casa de veraneo…

     Esa es parte de la conversación, nos reímos bastante aunque en ningún momento se tocó el tema del día anterior, ya que a mí me daba mucha vergüenza, primera vez que me rechazaban en la vida. Así concluyo aquel domingo, llego el día lunes y debía irme a Liquiñe con mi amigo Javier y un par de amigos más, nos juntamos a las seis de la mañana en el terminal de buses, mi cabeza aun pensando en Gabriel, a las siete en un punto lo llame para despedirme de él, ya que allá no hay cobertura, Internet y nada por el estilo, así que estaríamos una semana son saber nada el uno del otro.








***


     Llegue a concepción el sábado al medio día, me vine solo ya que mis amigos sin tener nada que hacer, se quedarían más tiempo en el campo. Sin embargo yo entraba a clases el lunes y debía estar listo para mi último año académico. Cuando llegue a mi casa encendí mi laptop y me encontré con un mensaje de Gabriel en mi bandeja de entrada de Facebook, sin fijarme en nada mas lo abrí.

“Espero lo estés pasando de maravillas en el sur, sé que este mensaje no lo leerás hasta que vuelvas a la ciudad pero quería hacerlo, si vuelves antes del sábado me gustaría que podamos ir a la fiesta mechona de mi universidad, abrazos loquillo”



     Sin pensarlo dos veces, tome mi celular y marque su número, al tercer tono contesto.
    
-       Hola, Sebita ¿cómo estás?
-       Muy bien y tu Chocolatin Amargo
-       Excelente, ¿aún por el sur?
-       No, llegue recién a mi casa, leí tu mensaje en Facebook y te llame al tiro.
-       ¿te tinca acompañarme, entonces?
-       Pues claro, dime tú a qué hora y donde.
-       Bueno nos vemos a las 21:30 en Paicaví con Carrera, me llamas cuando llegas ya que haremos previa en casa de la Sole, una amiga.
-       OK, ni un problema, estaré puntualmente. Nos vemos
-       Nos vemos.


     Corte el celular, baje y me prepare algo de comer, mi familia aun no volvía del norte y ni siquiera se habían reportado conmigo para saber si estaba bien o si necesitaba algo, o al menos para decirme que me echaban de menos. Una vez terminado y limpiado la casa, me fui a la ducha ya que generalmente me demoraba mucho tiempo en ella, baño de tina relajante con mucha espuma mientras en mi cabeza repasaba las posibilidades de situaciones a las que nos podíamos enfrentar esta noche Gabriel y yo. Después de un momento de mucho relajo sonó la alarma del celular, ya eran las 20:00 horas, debía terminar de arreglarme para juntarme con Gabriel y sus amigos. Abrí el closet, una vez seco observe ropa interior, me puse unos bóxer blancos que me asentaban bastante, calcetines del mismo color, un jeans gastado con uno que otro tajo en las piernas, una camisa negra de tela y un blazer de color gris. Tome el reloj del velador, mi billetera y mi celular. Verifique que todo estuviese en orden en casa, tome las llaves y salí a tomar el bus.

     Antes de llegar al lugar de encuentro, pase al pronto Copec a comprar cigarros. Luego camine hacia Paicaví, llame a Gabriel para que saliera a buscarme, lucia radiante con un jeans pitillo, polera verde, al juzgar por su apariencia en el departamento de su amiga debía hacer mucho calor, subimos al departamento y me presento a sus amigos, Camila, Alejandro, Ricardo, Connie y la dueña de casa Sole, nos sentamos y pusimos a conversar de muchas cosas, hasta que llego la media noche y nos fuimos a la fiesta mechona.

     Ricardo llevaba en su auto a Camila, Connie, Alejandro y Sole. Mientras que a mí me tocaba irme con el chico de la motocicleta, Gabriel me paso el casco y luego subió a su moto, yo esta vez sin miedo (no como la vez anterior) me subí a ella y lo abrace por la cintura, encendieron los vehículos y en quince minutos estábamos fuera de la disco “Sendero del Biobío”, una nueva disco que quedaba en costanera y sobre el río, entramos cancelamos la entrada, y me maravillo la hermosa infraestructura de la disco, era enorme, tenía dos pistas de bailes con dos ambientes, una barra enorme, sector fumadores en una terraza donde se podía ver el río, en el segundo piso se encontraban los sofás y las mesas. Era de color crema y el techo blanco que la hacía verse más grande. Después de maravillarnos con la nueva disco de Concepción nos fuimos a bailar, a Gabriel no le importo bailar frente mío ya que sus amigos estaban con nosotros, uno a cada lado. Cuando ya llevábamos casi una hora bailando, pedimos nuestros trago y nos fuimos a la terraza a fumar un cigarro, la terraza era hermosa, con mesas de vidrio y sillas bastante cómodas, tenía un piso bajo esta misma al cual bajamos nosotros, era como un mirador bajo la disco, podíamos tocar el agua con nuestras manos, el lugar estaba vació a excepción de un trío de amigos, una mujer rubia muy guapa que lucía un vestido blanco y su cabello tomado en una coleta, el de al medio, quien supuse era el novio de ella, era el más alto de los tres llevaba un suéter de lana de color gris, jeans negros y usaba anteojos, el otro era moreno, pelo corto y usaba una chaqueta café y jeans blancos muy ajustados, Gabriel no lograba quitarles los ojos de encima y se decidió ir a saludarlo.

     Sole se me acerca y me dice, no te preocupes debe ir a saludarlo por cortesía, más que mal es su ex y no puede ser roto. Ven siéntate con nosotros. Nos sentamos en una de las mesas de las esquinas yo observaba de reojo a Gabriel y su ex y en un momento todo se paralizo, mi mundo temblaba y sentía como se me venía encima. La imagen que veían mis ojos no me gustaba para nada, Gabriel y su ex besándose, me levante de la mesa y con los ojos humedecidos salí corriendo, subí las escaleras y me fui de la disco.

miércoles, 8 de febrero de 2017

El Chico De La Motocicleta



1

“Primer Encuentro”









E

staba solo en casa viendo “Un pedacito de cielo” con Gael García Bernal y Kate Hudson, estaba por terminar de verla, las lágrimas recorrían mis mejillas y el corazón a full, suena el teléfono y no quise contestarlo <<no quiero contestar, además si es urgente volverán a llamar>>, volvió a sonar el teléfono, me giro en dirección al velador y contesto.



-       Alo!

-       Seba, ¿Qué te pasa?

-       Nada, ¿Por qué?

-       Estas llorando

-       No, para nada… en realidad sí, pero estoy viendo una película.

-       A ok, me asustaste amigo, oye arréglate en 20 minutos te paso a buscar para que vayamos por unos tragos.

-       Bueno, en 30 minutos mejor.

-       Ok, treinta nada más.



     Terminó la película, me fui rápidamente a la ducha y luego al closet, jeans, polera blanca y un abrigo gris, mis zapatillas azules y por supuesto dos bufandas la rayada con rojo y la multicolor, nunca he sido muy bueno combinando colores pero jamás me ha importado lo que diga la gente. Puntualmente Carolina y Pablo estaban fuera de mi casa, tome mi billetera y salí, hacía mucho frio me alegre de llevar puesto el abrigo y mis bufandas, llegamos al barrio estación y Carolina llamo a Jazmín que se encontraba en el Tongo Lele, entramos nos saludamos y a lo que íbamos, a tomar un par de tragos, conversaciones, risas, pelambres, etc… Una muy buena noche sin dudas.



     Voy al baño, aparece una cara conocida, nos quedamos mirando pero no emitimos ningún comentario, sabía que lo conocía, pero no recordaba de donde, pero sentía que a él le pasaba lo mismo que a mí… Salí del baño volví a la mesa y note que él estaba con su grupo frente a nosotros.

     La noche avanzaba y nuestras miradas se encontraron varias veces en el transcurso de la noche, entre risas, tragos y cigarros nos encontrábamos mirándonos uno a otro, en un momento inclusive el levantó su vaso haciendo un salud sin dejar de mirarme y en mi caso hice lo mismo, definitivamente estábamos conectados, no podía creerlo, estaba completamente embobado por la situación, estaba contentísimo de habernos conocido en aquel lugar, no cabía ninguna duda, aquel chico era Gabriel. Eran pasada las tres cuando mis amigos decidieron irse, cuando me levantó siento que alguien me toca el brazo.



-       Hola, ¿te vas?

-       Si, oye tú ¿eres Gabriel?

-       Sí, soy yo Seba

-       Que bien, bueno me tengo que ir

-       Pero ¿Por qué te vas?

-       Porque mis amigos se van, corresponde que me vaya

-       Pero quédate conmigo, con mis amigos

-       Qué vergüenza, que dirán tus amigos

-       Tranquilo, si ellos no dirán nada.



     Me despedí de mis amigos y me senté al lado de Gabriel, era muy guapo, alto de contextura media, hombros anchos, vestía pantalones grises en forma de pitillos, remera verde y una casaca de cuero. Realmente me sentí incomodo en un principio una porque no conocía a ninguno de sus amigos, solamente a él y dos él solo era mi amigo virtual, el chico que durante todas las noches me acompañaba, pero al rato me relaje y pude compartir con ellos, respondiendo a preguntas, hablando discretamente con Gabriel y cantando karaokes, un muy grato momento sin dudas, cantando a dúo con él y sus amigos. Así nos dieron las cinco de la mañana, el carrete ya había terminado y era la hora de despedirse.





-       Bueno Gabriel ha sido una muy buena velada, pero llego la hora de despedirse.

-       Todavía no, te iré a dejar a tu casa.

-       Muchas gracias, pero no te molestes

-       Para nada, además no sería un caballero si te dejo ir solito.

-       Bueno, está bien.

     Estaba nervioso, nunca me había subido a una moto, Gabriel me dijo tranquilo vas con un profesional, me puse el casco me subí a la moto y le di las indicaciones de cómo llegar a mi casa, cuando arranco la moto, me abrace con fuerzas a su cintura, la proximidad me tenía loco. Mi primera vez en moto y fue increíble.



     Llegamos a mi casa, detuvo la moto me saque el casco y el también, se giró y nos quedamos mirando, la noche estaba fresca, pero no sentí frio en ningún momento, en el instante en que nuestras miradas se encontraron tiempo se detuvo, mi corazón latía a mil por hora, tenía ganas de besarlo, aquel chico realmente me gustaba antes de conocerlo y después de haber pasado una noche juntos o al menos gran parte de ella había confirmado mi teoría. Poco a poco nos acercábamos, podía sentir su respiración, estábamos a punto de besarnos, pero el giro la cabeza y me dijo:



-       Debes entrar, hace frío.

-       Si, tienes razón

-       Le di un beso en la mejilla y entre a mi casa.

MEMORIAS DE UN DOLOR



He caído lo más bajo que un ser puede caer,
He caminado hasta gastar completamente mi marcha,
He llorado, hasta conseguir que se llenen los océanos,
He gritado en silencio, así nadie puede oírme,
Hoy he sufrido…

Cierro mis ojos,
Y descubro dentro de mí, secretos que ni yo mismo conocía,
Mi necesidad impetuosa de volar,
Me arrastra por acantilados de perdición.
Mis alas están rasgadas, no puedo hacer nada…
Quizás es mi destino.

Mi necesidad de erotismo crece,
Pero es un secreto que debo guardar,
Si la sociedad se entera, entre penumbras me dirán…
Loco… Me dirán rebelde, me dirán Promiscuo.

Me ahogo en el río, en esta noche de luna menguada
Aquella luna comparte la misma tristeza que alberga mi alma,
Todo es oscuro, pero no me importa
De mis ojos se ha ido el color, de mis oídos el sonido,
De mi boca la voz y de mi piel el tacto…
Mis manos suaves, hoy solo logran hacer daño.

Sin duda la pasión de mi cuerpo ha sido olvidada,
Se ha marchado a los más recónditos lugares del mundo,
Una lágrima mía cierra un pacto de vida,
Esa vida que por mi inercia estoy viviendo…
Dicha vida que comencé a vivir solo, y hoy soy el rey de la soledad y del silencio.

Solo alguien con el alma manchada por una pena de amor,
Podrá entenderme…
Solo ese ser y yo compartimos el mismo dolor,
Solo él y yo, caminamos juntos hacia el mismo destino.
Quizás incierto, quizás desdichado.