He
caído lo más bajo que un ser puede caer,
He caminado
hasta gastar completamente mi marcha,
He llorado,
hasta conseguir que se llenen los océanos,
He gritado
en silencio, así nadie puede oírme,
Hoy he
sufrido…
Cierro
mis ojos,
Y descubro
dentro de mí, secretos que ni yo mismo conocía,
Mi necesidad
impetuosa de volar,
Me
arrastra por acantilados de perdición.
Mis alas
están rasgadas, no puedo hacer nada…
Quizás
es mi destino.
Mi
necesidad de erotismo crece,
Pero
es un secreto que debo guardar,
Si la
sociedad se entera, entre penumbras me dirán…
Loco…
Me dirán rebelde, me dirán Promiscuo.
Me
ahogo en el río, en esta noche de luna menguada
Aquella
luna comparte la misma tristeza que alberga mi alma,
Todo
es oscuro, pero no me importa
De mis
ojos se ha ido el color, de mis oídos el sonido,
De mi
boca la voz y de mi piel el tacto…
Mis manos
suaves, hoy solo logran hacer daño.
Sin
duda la pasión de mi cuerpo ha sido olvidada,
Se ha
marchado a los más recónditos lugares del mundo,
Una lágrima
mía cierra un pacto de vida,
Esa vida
que por mi inercia estoy viviendo…
Dicha
vida que comencé a vivir solo, y hoy soy el rey de la soledad y del silencio.
Solo
alguien con el alma manchada por una pena de amor,
Podrá
entenderme…
Solo
ese ser y yo compartimos el mismo dolor,
Solo
él y yo, caminamos juntos hacia el mismo destino.
Quizás
incierto, quizás desdichado.
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