martes, 31 de enero de 2017

Ñañaras



A veces extraño mi ración de vicio,
Me encuentro solo esperando a que tú te decidas,
Me abandono a mi suerte, esperando por ti.
Te observo lentamente, y en mi cara se dibuja una sonrisa.

Recuerdo aquella noche de intimidad.
Tú y yo no decíamos nada, solo sentíamos
Mis dedos se encadenan a ti, a tus risos
Siento en mi piel, los temblores de tu cuerpo.

Fantasmas que marcaron momentos,
Pero hoy no tienen alma.
Es normal sentir miedo, mirar atrás y arrepentirse de entregar lo que no debemos,
Las palabras solo son el mapa de tus pasos,
Pasos que guían tu camino.

A veces nacen frases difíciles de ordenar,
Y que existen palabras obligadas por el tiempo,
Pero yo prefiero mirarte e imaginar todo,
Prefiero amarte en silencio y vivir así.
Pero esta noche deja que fluyan las palabras.

Te escucho entre susurros pronunciar mi nombre,
Siento tus caricias, aquel momento de intimidad aún permanece en mi mente,
Un pensamiento como un estruendo aparece,
Y te contemplo, como el más nítido espejo, y me pierdo
Me pierdo en tus ojos que esquivan los míos.

Esta noche no quiero saber cómo estaré sin ti,
Pues no puedo evitar aquellas preguntas sin respuestas
Mis pensamientos vuelan alto, fuera de mi cuerpo.
Y te veo aquí, conmigo.

Adoro tu sonrisa, la cual oculta secretos de dolor,
De un pasado que guardas meticulosamente,
Junto con tu nombre que no te define
Ya que solo te autoproclama como mío.

No tengo miedo a caminar,
Ya que de cierta forma tu guías mis pasos.
Me pierdo en tu mirada, que descaradamente me desnuda
Un desnudo mágico, que pone en evidencia todo el erotismo de una acción,
Siento esa electricidad cuando tus dedos recorren mi cuerpo.

Me entrego al momento y a la satisfacción de sentirte tan cerca,
Das pasos a tus miedos y a tu inseguridad
Yo doy paso a mi locura y a mi deseo enérgico por tenerte cerca.
Y sé que tú también quieres tenerme cerca,
Lo sientes, lo necesitas, lo necesitamos.

Adoro esas miradas que hablan más que las palabras,
No necesitas articular frases para poner en evidencia tus deseos,
Porque en esos momentos nuestros,
En donde los demás existen, pero solo somos dos protagonistas
Tus ojos me besan, y siento la caricia de un beso sin que toques.

Y cuando tus labios se posan en los míos tímidamente,
Me envuelves en ese vicio de no dejarte
En ese vicio que comparto cada noche con mi almohada
Cuando te pienso, cuando te sueño.

Te gusta mi olor, mi piel, mi suavidad,
Me gusta tu miedo, tu timidez y tú entrega
Aquellos toques de nuestras frentes
Que me hacen sentir deseado por ti.

Dices todo a su tiempo,
Tiempo que se valora, porque no se recupera
Hoy estoy aquí y te invito a vivir el presente.
Las cosas cambian, pero los deseos se conservan.

Y bajo el abrigo de unos cuantos testigos,
Testigos son nuestros pies, por aquellas caminatas contigo
Testigos han sido las estrellas que han compartido el camino
No nos importaba la hora, no nos importaba el frio
El miedo, el silencio que levemente nos interrumpía y que no era incomodo
Bajo aquellos testigos
Declaro que me gustas, que quiero estar contigo.

 

martes, 24 de enero de 2017

Tiempo Fecundo



     Como un rayo de sol nuestro amor fue creciendo hasta convertirse en un sol completo, lamentablemente todo cambia y el cariño que por mi sentías cambio de repente. Esto es lo que podríamos llamar mi tiempo fecundo, puede ser una canción de amor o un simple viaje por las colinas azules donde una cascada nos mostrara el fulgor del agua al caer, el cual me hace soñar y comenzar un vuelo sideral, aunque no te miento que desde que no estas a mi lado sueño con serpientes.
 

     En silencio he llorado tantas noches,  porque siempre hay tiempo para todos los demás menos para mí, aunque soy como la cigarra sobrevivo ante todo, pero hoy mis fuerzas se acaban. Te conozco y sé que  ocultas algo, pero así es la vida, solo te pido vuela nostalgia, vuela como aquel pajarillo verde así tendrás una razón para vivir y esa será recordarte mi amor.


     Los caminos de la vida siempre han sido difíciles para mí, debajo de mi piel se encuentra toda la ternura que en ellos he debido esconder por temor a fracasar. Pero tiempo al tiempo creo que será lo mejor, y dime si encuentras que exagero, a veces espero alguna respuesta pero nada recibo, alabina (de la noche a la mañana) y así me quedo, y así pienso estoy loco.


      Como en cinco días de soledad no te has dado cuenta de nada y no te has puesto a pensar lo que haces, lo que dices y lo que escribes.  ¿Qué será lo que tengo? Me volví loco de amor por ti, porque nadie te ama como yo.


     En mi secreta intimidad vuelvo a llorar y quisiera no volver a hacerlo jamás pero es demasiado difícil pues no te logro olvidar, pero mi golondrina bella sabrá volar y encontrar a una mariposa de nube que me hará sonreír. Y te beso porque quiero que los barcos de la noche te salgan a buscar, debido a que si no es contigo mi vida ya no es nada, hay ojitos de miel me llamabas y yo ojitos de mar, arrímate a mi amor, bebe no te puedo olvidar. Este es mi tiempo fecundo.

lunes, 23 de enero de 2017

Oscuro Diciembre




3
El Final




A
quella noche no pude conciliar el sueño, la decisión meditada en el día después de poner en la balanza las cosas la situación no era muy favorable para mí, dentro de la relación había entregado él mucho más que yo, y la verdad que eso no era justo, debía tomar la decisión correcta pero realmente sentía miedo de perderlo, pero no podía seguir pretendiendo cambiar a alguien, no podía ser egoísta, tome mi celular miré la hora eran las 3:30 de la madrugada, y yo aún no podía quedarme dormido, entraba a trabajar a las 8, tome nuevamente el celular y le escribí un mensaje de texto a José, en el cual le decía que necesitaba verlo urgente, que me fuera  a buscar al instituto a las 23 horas, deje el celular en el velador y baje a la cocina a buscar agua, luego me acosté y después de mil vueltas en mi casa pude quedarme dormido.


     Me mantuve durante toda la mañana pensativo, en mi trabajo me preguntaron muchas veces que me ocurría, a lo que yo les respondía que nada, simplemente no había dormido bien, mientras que en mi mente pensada en la mejor forma de decirle las cosas a José, pues yo lo quería mucho sin embargo la decisión tomada era la más adecuada. Al salir de mi trabajo y dirigirme al instituto seguía con la incógnita en mi cabeza de cómo decirle a José sobre mis sentimientos, mas no era fácil para mi decirle lo que ocurría, menos después de extrañarle tanto ya que no nos veíamos hace un par de semanas. Quedaban diez minutos para que fueran las 23 horas, en mi estómago un nudo no me permitía nada, no sabía cómo enfrentarlo, cómo decirle la verdad, como saludarlo e incluso como mirarlo.


     Al finalizar la clase salí rápidamente de la sala, me dirigí al baño me lave la cara, me mire en el espejo y tome aire, luego pensé llego el momento de actuar, baje rápidamente las escaleras y al salir del instituto lo vi parado enfrente, parado, afirmándose con un pie y con el otro afirmándose de la pared, sus pantalones negros y con aquella chaqueta que tanto me gustaba, lo extrañaba tanto, lo necesitaba tanto, que tuve dudas de seguir adelante con mi decisión, sin embargo sabía que tenía que hacer lo correcto, cruce la calle y lo salude con el beso más frio que en mi vida he dado, también sentía que el quedó con ganas de más, aunque también percibía en el cierta distancia.

-       ¿Cómo estás?
-       Muy bien, y ¿tú?
-       Cansado, tuve mucho trabajo hoy.
-       Me imagino, debe ser la fecha, diciembre mucha gente solicitando cenas, comidas especiales, y tantas cosas raras.
-       Un poco, tu sabes toda esa gente que celebra navidad y todas esas celebraciones patéticas, de las cuales no soy participe.
-       Yo creo que eso es lo que más te cansa.


     Estuvimos caminando por la avenida principal de peatones de la ciudad, conversando de mil cosas sin sentido, aunque en momentos nos acompañaba el silencio o más bien dicho la mayor parte del tiempo. No sabía cómo comenzar a hablar de eso, pero debía hacerlo, nos sentamos en una banca cerca de la parada de bus. Lo mire a los ojos y me explaye completamente.

-       José, necesito decirte algo.
-       Dime
-       Lo que pasa es que he estado pensando mucho las cosas, la verdad es que has sido increíblemente maravilloso conmigo, me has hecho feliz durante todos estos meses, de una u otra forma me has demostrado cariño y lo importante que soy para ti, sin embargo yo no puedo ser egoísta y pensar solo en mí, en mi felicidad ante la tuya. No puedo pretender seguir adelante con esto, cambiarte, no es justo para ti, tú has entregado todo, en cambio yo nada.
-       ¿Eso no más?, o ¿debes decirme algo más?
-       Eso es todo, no puedo seguir contigo, no puedo seguir haciéndote daño
-       Sabía que esto iba a pasar, cuando leí el mensaje tuve una corazonada, si ya tomaste tu decisión no puedo hacer nada, solo irme. La verdad es que quiero irme de aquí.


     Diciéndome esto, nos levantamos, me acompaño al paradero, espero a que tomara el bus y se marchó caminando, sabía que era lo mejor para los dos pero sentí una angustia enorme al ver que su reacción no era la que me esperaba, el tenía ganas de llorar, recordaba su voz quebrada y se me encogía el corazón, quería bajarme e ir a buscarlo y decirle que me perdonara, que fui un tonto al decirle que lo nuestro no tenía futuro. Aquella noche comenzó a llover y no pude dormir.


     Después de un tiempo separados por esas casualidades de la vida nos encontramos en un parque, estaba realmente oscuro y le tome el brazo, su reacción era la que realmente esperaba, “agresiva”, sin embargo al decirle su nombre se tranquilizó y al reconocerme me miro y simplemente nos besamos, en ese momento comprendí que el aún me quería, y también que yo no lo había olvidado, pero lo nuestro no podía ser, sin embargo quería seguir disfrutando de aquel momento, sus manos recorrieron mi cuerpo, sus besos turbadores me enloquecían, sin más termine entregándome nuevamente a él, en aquel parque, acostados en el pasto fuimos uno nuevamente, ambos lo deseábamos con todas nuestras fuerzas, sin embargo cuando termino, nos besamos por última vez. Ambos sabían que esto era el final, me vestí, solo nos alumbraba la luna, lo mire una vez más, y con mis ojos llenos de lágrimas le dije adiós y me marche para siempre.