lunes, 23 de enero de 2017

Oscuro Diciembre




3
El Final




A
quella noche no pude conciliar el sueño, la decisión meditada en el día después de poner en la balanza las cosas la situación no era muy favorable para mí, dentro de la relación había entregado él mucho más que yo, y la verdad que eso no era justo, debía tomar la decisión correcta pero realmente sentía miedo de perderlo, pero no podía seguir pretendiendo cambiar a alguien, no podía ser egoísta, tome mi celular miré la hora eran las 3:30 de la madrugada, y yo aún no podía quedarme dormido, entraba a trabajar a las 8, tome nuevamente el celular y le escribí un mensaje de texto a José, en el cual le decía que necesitaba verlo urgente, que me fuera  a buscar al instituto a las 23 horas, deje el celular en el velador y baje a la cocina a buscar agua, luego me acosté y después de mil vueltas en mi casa pude quedarme dormido.


     Me mantuve durante toda la mañana pensativo, en mi trabajo me preguntaron muchas veces que me ocurría, a lo que yo les respondía que nada, simplemente no había dormido bien, mientras que en mi mente pensada en la mejor forma de decirle las cosas a José, pues yo lo quería mucho sin embargo la decisión tomada era la más adecuada. Al salir de mi trabajo y dirigirme al instituto seguía con la incógnita en mi cabeza de cómo decirle a José sobre mis sentimientos, mas no era fácil para mi decirle lo que ocurría, menos después de extrañarle tanto ya que no nos veíamos hace un par de semanas. Quedaban diez minutos para que fueran las 23 horas, en mi estómago un nudo no me permitía nada, no sabía cómo enfrentarlo, cómo decirle la verdad, como saludarlo e incluso como mirarlo.


     Al finalizar la clase salí rápidamente de la sala, me dirigí al baño me lave la cara, me mire en el espejo y tome aire, luego pensé llego el momento de actuar, baje rápidamente las escaleras y al salir del instituto lo vi parado enfrente, parado, afirmándose con un pie y con el otro afirmándose de la pared, sus pantalones negros y con aquella chaqueta que tanto me gustaba, lo extrañaba tanto, lo necesitaba tanto, que tuve dudas de seguir adelante con mi decisión, sin embargo sabía que tenía que hacer lo correcto, cruce la calle y lo salude con el beso más frio que en mi vida he dado, también sentía que el quedó con ganas de más, aunque también percibía en el cierta distancia.

-       ¿Cómo estás?
-       Muy bien, y ¿tú?
-       Cansado, tuve mucho trabajo hoy.
-       Me imagino, debe ser la fecha, diciembre mucha gente solicitando cenas, comidas especiales, y tantas cosas raras.
-       Un poco, tu sabes toda esa gente que celebra navidad y todas esas celebraciones patéticas, de las cuales no soy participe.
-       Yo creo que eso es lo que más te cansa.


     Estuvimos caminando por la avenida principal de peatones de la ciudad, conversando de mil cosas sin sentido, aunque en momentos nos acompañaba el silencio o más bien dicho la mayor parte del tiempo. No sabía cómo comenzar a hablar de eso, pero debía hacerlo, nos sentamos en una banca cerca de la parada de bus. Lo mire a los ojos y me explaye completamente.

-       José, necesito decirte algo.
-       Dime
-       Lo que pasa es que he estado pensando mucho las cosas, la verdad es que has sido increíblemente maravilloso conmigo, me has hecho feliz durante todos estos meses, de una u otra forma me has demostrado cariño y lo importante que soy para ti, sin embargo yo no puedo ser egoísta y pensar solo en mí, en mi felicidad ante la tuya. No puedo pretender seguir adelante con esto, cambiarte, no es justo para ti, tú has entregado todo, en cambio yo nada.
-       ¿Eso no más?, o ¿debes decirme algo más?
-       Eso es todo, no puedo seguir contigo, no puedo seguir haciéndote daño
-       Sabía que esto iba a pasar, cuando leí el mensaje tuve una corazonada, si ya tomaste tu decisión no puedo hacer nada, solo irme. La verdad es que quiero irme de aquí.


     Diciéndome esto, nos levantamos, me acompaño al paradero, espero a que tomara el bus y se marchó caminando, sabía que era lo mejor para los dos pero sentí una angustia enorme al ver que su reacción no era la que me esperaba, el tenía ganas de llorar, recordaba su voz quebrada y se me encogía el corazón, quería bajarme e ir a buscarlo y decirle que me perdonara, que fui un tonto al decirle que lo nuestro no tenía futuro. Aquella noche comenzó a llover y no pude dormir.


     Después de un tiempo separados por esas casualidades de la vida nos encontramos en un parque, estaba realmente oscuro y le tome el brazo, su reacción era la que realmente esperaba, “agresiva”, sin embargo al decirle su nombre se tranquilizó y al reconocerme me miro y simplemente nos besamos, en ese momento comprendí que el aún me quería, y también que yo no lo había olvidado, pero lo nuestro no podía ser, sin embargo quería seguir disfrutando de aquel momento, sus manos recorrieron mi cuerpo, sus besos turbadores me enloquecían, sin más termine entregándome nuevamente a él, en aquel parque, acostados en el pasto fuimos uno nuevamente, ambos lo deseábamos con todas nuestras fuerzas, sin embargo cuando termino, nos besamos por última vez. Ambos sabían que esto era el final, me vestí, solo nos alumbraba la luna, lo mire una vez más, y con mis ojos llenos de lágrimas le dije adiós y me marche para siempre.

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