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“Primer Encuentro”
E
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staba solo en casa viendo “Un pedacito de cielo” con
Gael García Bernal y Kate Hudson, estaba por terminar de verla, las lágrimas
recorrían mis mejillas y el corazón a full, suena el teléfono y no quise
contestarlo <<no
quiero contestar, además si es urgente volverán a llamar>>, volvió a
sonar el teléfono, me giro en dirección al velador y contesto.
-
Alo!
-
Seba, ¿Qué te pasa?
-
Nada, ¿Por qué?
-
Estas llorando
-
No, para nada… en
realidad sí, pero estoy viendo una película.
-
A ok, me asustaste
amigo, oye arréglate en 20 minutos te paso a buscar para que vayamos por unos
tragos.
-
Bueno, en 30
minutos mejor.
-
Ok, treinta nada
más.
Terminó
la película, me fui rápidamente a la ducha y luego al closet, jeans, polera
blanca y un abrigo gris, mis zapatillas azules y por supuesto dos bufandas la
rayada con rojo y la multicolor, nunca he sido muy bueno combinando colores
pero jamás me ha importado lo que diga la gente. Puntualmente Carolina y Pablo
estaban fuera de mi casa, tome mi billetera y salí, hacía mucho frio me alegre
de llevar puesto el abrigo y mis bufandas, llegamos al barrio estación y
Carolina llamo a Jazmín que se encontraba en el Tongo Lele, entramos nos saludamos
y a lo que íbamos, a tomar un par de tragos, conversaciones, risas, pelambres,
etc… Una muy buena noche sin dudas.
Voy al
baño, aparece una cara conocida, nos quedamos mirando pero no emitimos ningún
comentario, sabía que lo conocía, pero no recordaba de donde, pero sentía que a
él le pasaba lo mismo que a mí… Salí del baño volví a la mesa y note que él
estaba con su grupo frente a nosotros.
La noche
avanzaba y nuestras miradas se encontraron varias veces en el transcurso de la
noche, entre risas, tragos y cigarros nos encontrábamos mirándonos uno a otro, en
un momento inclusive el levantó su vaso haciendo un salud sin dejar de mirarme
y en mi caso hice lo mismo, definitivamente estábamos conectados, no podía
creerlo, estaba completamente embobado por la situación, estaba contentísimo de
habernos conocido en aquel lugar, no cabía ninguna duda, aquel chico era
Gabriel. Eran pasada las tres cuando mis amigos decidieron irse, cuando me
levantó siento que alguien me toca el brazo.
-
Hola, ¿te vas?
-
Si, oye tú ¿eres
Gabriel?
-
Sí, soy yo Seba
-
Que bien, bueno me
tengo que ir
-
Pero ¿Por qué te
vas?
-
Porque mis amigos
se van, corresponde que me vaya
-
Pero quédate
conmigo, con mis amigos
-
Qué vergüenza, que
dirán tus amigos
-
Tranquilo, si ellos
no dirán nada.
Me
despedí de mis amigos y me senté al lado de Gabriel, era muy guapo, alto de
contextura media, hombros anchos, vestía pantalones grises en forma de
pitillos, remera verde y una casaca de cuero. Realmente me sentí incomodo en un
principio una porque no conocía a ninguno de sus amigos, solamente a él y dos
él solo era mi amigo virtual, el chico que durante todas las noches me
acompañaba, pero al rato me relaje y pude compartir con ellos, respondiendo a
preguntas, hablando discretamente con Gabriel y cantando karaokes, un muy grato
momento sin dudas, cantando a dúo con él y sus amigos. Así nos dieron las cinco
de la mañana, el carrete ya había terminado y era la hora de despedirse.
-
Bueno Gabriel ha
sido una muy buena velada, pero llego la hora de despedirse.
-
Todavía no, te iré
a dejar a tu casa.
-
Muchas gracias,
pero no te molestes
-
Para nada, además
no sería un caballero si te dejo ir solito.
-
Bueno, está bien.
Estaba
nervioso, nunca me había subido a una moto, Gabriel me dijo tranquilo vas con
un profesional, me puse el casco me subí a la moto y le di las indicaciones de
cómo llegar a mi casa, cuando arranco la moto, me abrace con fuerzas a su
cintura, la proximidad me tenía loco. Mi primera vez en moto y fue increíble.
Llegamos
a mi casa, detuvo la moto me saque el casco y el también, se giró y nos
quedamos mirando, la noche estaba fresca, pero no sentí frio en ningún momento,
en el instante en que nuestras miradas se encontraron tiempo se detuvo, mi
corazón latía a mil por hora, tenía ganas de besarlo, aquel chico realmente me
gustaba antes de conocerlo y después de haber pasado una noche juntos o al
menos gran parte de ella había confirmado mi teoría. Poco a poco nos
acercábamos, podía sentir su respiración, estábamos a punto de besarnos, pero
el giro la cabeza y me dijo:
-
Debes entrar, hace
frío.
-
Si, tienes razón
-
Le di un beso en la
mejilla y entre a mi casa.
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