miércoles, 8 de febrero de 2017

El Chico De La Motocicleta



1

“Primer Encuentro”









E

staba solo en casa viendo “Un pedacito de cielo” con Gael García Bernal y Kate Hudson, estaba por terminar de verla, las lágrimas recorrían mis mejillas y el corazón a full, suena el teléfono y no quise contestarlo <<no quiero contestar, además si es urgente volverán a llamar>>, volvió a sonar el teléfono, me giro en dirección al velador y contesto.



-       Alo!

-       Seba, ¿Qué te pasa?

-       Nada, ¿Por qué?

-       Estas llorando

-       No, para nada… en realidad sí, pero estoy viendo una película.

-       A ok, me asustaste amigo, oye arréglate en 20 minutos te paso a buscar para que vayamos por unos tragos.

-       Bueno, en 30 minutos mejor.

-       Ok, treinta nada más.



     Terminó la película, me fui rápidamente a la ducha y luego al closet, jeans, polera blanca y un abrigo gris, mis zapatillas azules y por supuesto dos bufandas la rayada con rojo y la multicolor, nunca he sido muy bueno combinando colores pero jamás me ha importado lo que diga la gente. Puntualmente Carolina y Pablo estaban fuera de mi casa, tome mi billetera y salí, hacía mucho frio me alegre de llevar puesto el abrigo y mis bufandas, llegamos al barrio estación y Carolina llamo a Jazmín que se encontraba en el Tongo Lele, entramos nos saludamos y a lo que íbamos, a tomar un par de tragos, conversaciones, risas, pelambres, etc… Una muy buena noche sin dudas.



     Voy al baño, aparece una cara conocida, nos quedamos mirando pero no emitimos ningún comentario, sabía que lo conocía, pero no recordaba de donde, pero sentía que a él le pasaba lo mismo que a mí… Salí del baño volví a la mesa y note que él estaba con su grupo frente a nosotros.

     La noche avanzaba y nuestras miradas se encontraron varias veces en el transcurso de la noche, entre risas, tragos y cigarros nos encontrábamos mirándonos uno a otro, en un momento inclusive el levantó su vaso haciendo un salud sin dejar de mirarme y en mi caso hice lo mismo, definitivamente estábamos conectados, no podía creerlo, estaba completamente embobado por la situación, estaba contentísimo de habernos conocido en aquel lugar, no cabía ninguna duda, aquel chico era Gabriel. Eran pasada las tres cuando mis amigos decidieron irse, cuando me levantó siento que alguien me toca el brazo.



-       Hola, ¿te vas?

-       Si, oye tú ¿eres Gabriel?

-       Sí, soy yo Seba

-       Que bien, bueno me tengo que ir

-       Pero ¿Por qué te vas?

-       Porque mis amigos se van, corresponde que me vaya

-       Pero quédate conmigo, con mis amigos

-       Qué vergüenza, que dirán tus amigos

-       Tranquilo, si ellos no dirán nada.



     Me despedí de mis amigos y me senté al lado de Gabriel, era muy guapo, alto de contextura media, hombros anchos, vestía pantalones grises en forma de pitillos, remera verde y una casaca de cuero. Realmente me sentí incomodo en un principio una porque no conocía a ninguno de sus amigos, solamente a él y dos él solo era mi amigo virtual, el chico que durante todas las noches me acompañaba, pero al rato me relaje y pude compartir con ellos, respondiendo a preguntas, hablando discretamente con Gabriel y cantando karaokes, un muy grato momento sin dudas, cantando a dúo con él y sus amigos. Así nos dieron las cinco de la mañana, el carrete ya había terminado y era la hora de despedirse.





-       Bueno Gabriel ha sido una muy buena velada, pero llego la hora de despedirse.

-       Todavía no, te iré a dejar a tu casa.

-       Muchas gracias, pero no te molestes

-       Para nada, además no sería un caballero si te dejo ir solito.

-       Bueno, está bien.

     Estaba nervioso, nunca me había subido a una moto, Gabriel me dijo tranquilo vas con un profesional, me puse el casco me subí a la moto y le di las indicaciones de cómo llegar a mi casa, cuando arranco la moto, me abrace con fuerzas a su cintura, la proximidad me tenía loco. Mi primera vez en moto y fue increíble.



     Llegamos a mi casa, detuvo la moto me saque el casco y el también, se giró y nos quedamos mirando, la noche estaba fresca, pero no sentí frio en ningún momento, en el instante en que nuestras miradas se encontraron tiempo se detuvo, mi corazón latía a mil por hora, tenía ganas de besarlo, aquel chico realmente me gustaba antes de conocerlo y después de haber pasado una noche juntos o al menos gran parte de ella había confirmado mi teoría. Poco a poco nos acercábamos, podía sentir su respiración, estábamos a punto de besarnos, pero el giro la cabeza y me dijo:



-       Debes entrar, hace frío.

-       Si, tienes razón

-       Le di un beso en la mejilla y entre a mi casa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario